
Vyacheslav Reabcinsky, director, Centro para Políticas Culturales, Chishinau
(septiembre de 2005)
Desde que en 1997 el Gobierno decidiera que todas las organizaciones no gubernamentales debían volver a registrarse, es posible describir con mayor o menor precisión cuál es la situación de las ONG que trabajan en el ámbito cultural en Moldavia.En 1998 había 585 ONG en el país, de las cuales alrededor del 22% eran ONG culturales.La mayoría de las ONG estaban situadas en Chisinau; las ONG regionales representaban solamente el 14% del total.En la actualidad (en 2005), hay más de 3.400 ONG registradas en Moldavia, pero únicamente se puede decir que son operativas el 10 o 15% de ellas.
Una característica importante del sector de las ONG en Moldavia es que su desarrollo depende extremadamente de los financiadores extranjeros.La preferencia temática de estos financiadotes, tanto en cuanto a organizaciones como a ámbitos de actuación, tiene un efecto inmediato en el sector no gubernamental.Dado que los financiadores más importantes muestran escaso interés en desarrollar estrategias a largo plazo de apoyo a la cultura, el número de ONG ha disminuido drásticamente, hasta el punto de representar actualmente menos del 5% de las ONG existentes en Moldavia.
Entre el sector no gubernamental y los organismos decisorios en todos los ámbitos de acción, incluido el de la cultura existe un clima de tensión permanente, que a menudo deriva en conflictos.Esto es debido a la ausencia de diálogo con los organismos responsables y a la falta de tradición o de experiencia de colaboración con las estructuras estatales.Un ejemplo poco habitual del escenario opuesto se produjo en 2003, cuando ONG y profesionales del teatro se opusieron radicalmente a un proyecto de ley sobre la actividad teatral y la organización de conciertos; como respuesta se creó un comité que incluía a representantes de organismos estatales y de la sociedad civil, y este comité propuso un nuevo proyecto de ley que recientemente ha sido aprobado por el Parlamento.Este ejemplo demuestra que la cooperación es al mismo tiempo necesaria y posible, y sirve de ayuda para evitar malentendidos, suspicacias y conflictos.Ambos sectores son responsables del status quo.A diferencia de las instituciones estatales en Moldavia, bien desarrolladas y estructuradas con estrategias claramente definidas, el sector no gubernamental no tiene una forma definida, se encuentra dividido y realiza actividades espontáneas.Podría decirse, por tanto, que las estructuras estatales deberían llevar la iniciativa e iniciar el diálogo con las ONG.De esta forma implicarían a la sociedad civil en el intento de abordar las cuestiones culturales en Moldavia.
La falta de estrategias a largo plazo que permitan dirigir las actividades de las ONG, unida a la ausencia de apoyo financiero se traduce en la imposibilidad de establecer una base material adecuada para asegurar su existencia.Esto, a su vez, produce un clima de inseguridad y desconfianza que afecta no sólo a los que trabajan en las ONG sino también a donantes potenciales.La experiencia demuestra que únicamente las ONG que contaban con una base material sólida para realizar sus operaciones en el momento de su constitución han sido capaces de garantizar su supervivencia a largo plazo.
El hecho de que haya escasez de equipos informáticos, sobre todo en las zonas rurales, y el escaso conocimiento de idiomas extranjeros se traduce inevitablemente en un bajo uso de Internet y en un conocimiento deficitario de los proyectos internacionales, las redes, estructuras, etc. Muchos profesionales de la cultura se han formado en centros de enseñanza soviéticos en los que se prestaba escasa atención al aprendizaje de idiomas extranjeros.Los jóvenes profesionales que pasan a formar parte del sector no gubernamental y con buen dominio de idiomas tienden a fijar su atención en los ámbitos de acción mejor financiados: la democratización de la sociedad y de los medios de comunicación, la organización de elecciones democráticas, etc.
La escasa calidad de los proyectos que se presentan a los posibles financiadores se explica por el reducido número de especialistas con experiencia profesional directiva y, además, por la limitada participación del sector en la cooperación internacional.Es frecuente que quienes trabajan en las ONG no sepan quiénes son sus potenciales financiadores o de qué forma hay que presentar un proyecto. Además, en general los proyectos en sí no suelen adaptarse a las misiones de los organismos financiadores.
Con todo, pese a los graves problemas asociados a la supervivencia financiera en el contexto de una economía poco desarrollada, el crecimiento del número de ONG que se registran anualmente es una señal positiva de que los ciudadanos intentan suplir las lagunas existentes reconstruyendo conjuntamente el tejido social del país.No obstante, el número decreciente de ONG culturales implica la necesidad de buscar más recursos para la financiación de proyectos culturales. A escala nacional, se ha dado un paso importante en esta dirección con la adopción de la Ley sobre el Fondo Nacional para la Cultura de Moldavia, que está siendo objeto de estudio por parte del Ministro de Cultura.El establecimiento de relaciones de asociacionismo y cooperación entre los organismos decisorios y las ONG podría contribuir igualmente a mejorar la situación.A escala internacional, la situación mejoraría con la aparición en Moldavia de nuevos financiadores extranjeros con programas de ayuda para proyectos culturales y para reforzar la participación de los operadores culturales en programas culturales internacionales, al menos en el plano informativo.
Las organizaciones mencionadas aquí representan a diversos sectores de actividad cultural y artística:artes visuales, artes escénicas, danza, música, gestión, políticas culturales, patrimonio, arquitectura, formación y educación, literatura, edición, etc. Todas ellas desarrollan sus actividades dentro de su propio ámbito y han desarrollado y ejecutado proyectos que tienen impacto en la sociedad. Menos de la mitad de estas ONG tiene alguna experiencia en la cooperación con estructuras internacionales.Cabe esperar que esta presentación ayude a corregir esta situación, contribuyendo al establecimiento de relaciones más estrechas entre las ONG en Moldavia y organizaciones similares en el extranjero, y que ello sirva además para descubrir nuevas fuentes de financiación y nuevas oportunidades.
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