
Filipa Colaço es una artista que trabaja en los ámbitos de las artes plásticas y la conservación de arte contemporáneo. Filipa ha sido directora ejecutiva de Lugar Comum – Centro de Artes Experimentales de 2002 a 2004 y miembro de la dirección del Clube Português de Artes e Ideias de 2000 a 2004.
Al igual que la mayoría de los países europeos, Portugal depende en gran medida de la financiación estatal para las artes. El papel del Ministerio de Cultura también ha sido crucial para el crecimiento del sector cultural independiente. El Estado controla las instituciones tradicionales y nacionales (como museos, teatros de ópera, orquestas, etc.) y selecciona a los artistas para la representación internacional (por ejemplo, para Bienales), pero también apoya a artistas y organizaciones independientes a través de la financiación, manteniendo una distancia prudente respecto a la programación.
La mayor cuota de creatividad y actividades creativas está en manos de conservadores, programadores y artistas independientes. El sector cultural independiente en Portugal no sólo promociona eventos, sino que también fomenta la experimentación, el intercambio cultural y el desarrollo de los artistas (mediante financiación, residencias, etc.) y capta las tendencias en diálogo con la “escena” cultural internacional. Corresponde al sector independiente, por su capacidad para responder con rapidez y flexibilidad, promover la diversidad, la multidisciplinariedad y la innovación.
Antecedentes
La obligación de Portugal de preservar, fomentar y promocionar el acceso a la cultura aparece recogida en la Constitución surgida de la Revolución de Abril (en 1974):[1]
Todos tienen el derecho a disfrutar de la cultura y la creatividad, y el deber de preservar, proteger y extender el patrimonio cultural.
Es obligación del Estado, en cooperación con todas las agencias culturales:
* fomentar y garantizar el acceso de todos los ciudadanos a los medios y mecanismos de la actividad cultural y corregir los desequilibrios que pudieran existir al respecto;
* apoyar las iniciativas para estimular la amplia variedad y expresión de la creatividad individual y colectiva así como una mayor disponibilidad de bienes y obras culturales de calidad;
* promocionar la protección y el mayor respeto del patrimonio cultural, convirtiéndolo en un elemento vital de la identidad cultural común;
* desarrollar relaciones culturales con todos los pueblos, en particular con los de lengua portuguesa, y garantizar la protección y promoción de la cultura portuguesa en el extranjero; y
* coordinar las políticas culturales con otras políticas estatales.
Ahora bien, durante muchos años posteriores a la Revolución, sólo hubo un departamento dentro del Ministerio de Educación dedicado a la cultura, con la consiguiente falta de fondos y de una política integrada para prácticas tradicionales y más “vanguardistas”.
Hubo que esperar hasta 1995, con el gobierno socialista de António Guterres, para la creación de un Ministerio de Cultura propiamente dicho. En la década siguiente, se produjo un boom de asociaciones, cooperativas y fundaciones culturales, impulsadas por el aumento de nuevas oportunidades, como resultado principalmente de grandes eventos culturales en Portugal. En primer lugar, Lisboa fue Capital Europea de la Cultura en 1994 y después fue la sede de la Exposición Universal del 1998. Posteriormente, Oporto fue la Capital Europea de la Cultura en el 2001. Este incremento en la actividad cultural generó necesidades de financiación y programación, intercambio internacional y proporcionó nuevos entornos y normas de trabajo para un sector que hasta ese momento había estado poco profesionalizado.
Estos importantes eventos impulsaron el desarrollo de nuevas estructuras. Algunas de estas organizaciones se crearon únicamente para producir un sólo evento, pero gracias a su éxito, continuaron y se hicieron más estables.
La Ley de Patrocinio
A finales de los años 90, el Ministerio de Finanzas promulgó la Ley de Patrocinio para alentar a las empresas a apoyar las artes. Desde 1999 esta Ley se conoce como el Estatuto de Patrocinio y esencialmente concede reducciones fiscales a las inversiones en la cultura y proyectos culturales.
El aspecto positivo es que la cultura se empezó a concebir como algo que tiene un valor y no sólo como “caridad” (un término utilizado comúnmente en Portugal para la financiación de las artes en general). El aspecto negativo es que las empresas crearon sus propias fundaciones para administrar estas inversiones, integrando estas prácticas en sus propias estrategias de marca y marketing, en vez de apoyar a los artistas y a las organizaciones independientes.
Algunos ejemplos de fundaciones creadas a raíz de la Ley de Patrocinio son Culturgest (de Caixa, banco portugués propiedad del Estado) o la Fundação EDP (de la compañía energética Electricidade de Portugal). Para descentralizar el control, el propio gobierno promociona algunas de estas fundaciones, incluidas la Fundação Serralves de Porto o la Fundação Berardo, creada recientemente en Lisboa para gestionar la colección de arte del millonario Berardo, que posee la mayor colección de arte pop de Europa.
Políticas culturales
El Ministro de Cultura utilizó tres agentes para actuar como intermediarios en relación con artistas y organizaciones:
·el Instituto Portugués de las Artes Escénicas (IPAE) para las artes escénicas,
·el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) para las artes visuales,
·y el Instituto Portugués de Cine y Televisión (IPACA) para el cine y la televisión. (Este último cambió su nombre en 1999 por el de Instituto de Cine, Audiovisual y Multimedia (ICAM) para incluir el multimedia, aunque el instituto nunca contó con la financiación o la especialización necesaria para poder desempeñar un papel importante en esta área).
Empujadas por las crecientes prácticas multidisciplinarias y transdisciplinarias, las dos primeras organizaciones se fusionaron en un instituto –el Instituto das Artes (IA)–, que actualmente supervisa todos los aspectos de la actividad cultural contemporánea.
Estos múltiples cambios en la denominación de los institutos reflejan que existe cierta preocupación y un constante replanteamiento y ajuste en las prácticas contemporáneas. Sin embargo, con nuevos programas y estrategias en cada nuevo mandato gubernamental, las políticas carecen de eficacia. Dado que el nombramiento de los directores y miembros de la dirección responde a las agendas de los partidos políticos, existe la tendencia a eliminar el trabajo anterior en cada nuevo mandato, lo que causa gran inestabilidad. Cuando se retrasa o se congela la financiación, lo que sucede con frecuencia, se produce una crisis en el débil sector cultural. Hasta hace muy poco, las organizaciones no tenían la capacidad de organizar estrategias de programación con más de un año de antelación.
El IA cambió esta tendencia introduciendo una visión a más largo plazo y utilizando dos herramientas diferentes para la financiación de las artes:
·un programa estructural o plurianual para financiar organizaciones hasta tres o cuatro años;
·y una subvención anual para artistas o proyectos singulares por área, como danza, música, artes visuales y enfoques multidisciplinares/transdisciplinares (en el 2006, se añadieron el diseño y la arquitectura como disciplinas).
Agentes alternativos
Dado que solamente se le asigna una parte muy reducida del presupuesto estatal (alrededor del 0,6%), el Ministerio de Cultura ha desarrollado relaciones de cooperación con otros ministerios para aumentar el apoyo de las artes.
Esta cooperación se puede definir claramente mediante dos objetivos principales a nivel nacional:
·la protección y difusión de la lengua portuguesa, por una parte;
·y el esfuerzo para acercar las ciencias a las prácticas artísticas, por otra.
Las organizaciones gubernamentales como la Comisión de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) y el Instituto Camões funcionan como plataformas políticas para facilitar la cooperación internacional.
La CPLP incluye todas las antiguas colonias, más Brasil, e impulsa periódicamente reuniones entre los ministerios correspondientes, incluidos los Ministerios de Cultura. Su agenda sólo tiene un impacto indirecto en organizaciones independientes, pero aun así tendrá un impacto porquelos institutos nacionales se encargarán de la puesta en práctica de las políticas o los eventos acordados, como bienales, reuniones de artistas, etcétera.
El Instituto Camões, auspiciado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, está presente en 95 países. Aunque la mayoría de las actividades del Instituto están vinculadas a la enseñanza del portugués en las universidades, en 14 de estos países gestiona un Centro Cultural Portugués. Estos centros promocionan la programación cultural en países como Japón, la India, Francia o Mozambique, y tratan directamente con programadores. A pesar de ello, el Instituto no tiene un gran presupuesto y tiene una visión bastante tradicional de las prácticas artísticas.
Por otra parte, las tendencias de la sociedad de la información o del conocimiento llevaron a entender que la ciencia y el arte deberían unirse para impulsar un diálogo creativo. Uno de los criterios para el análisis del proyecto del IA es el nivel de cuestiones tecnológicas y científicas que incluirá la práctica artística. Por otra parte, se han puesto en práctica algunos protocolos con el Ministerio de Ciencia y Tecnología (denominado actualmente Ministerio de Ciencia y Enseñanza Superior) para el desarrollo de nuevas tecnologías en las artes.
El sector independiente: un breve análisis
Las estructuras culturales independientes actúan como intermediarias entre el Estado y los artistas porque la mayor parte de la financiación se concede únicamente a través de una estructura existente. Por este motivo se ha desarrollado un “partenariado”. En general, los artistas no se ocupaban de tareas administrativas y carecían de los conocimientos necesarios para presentar formalmente sus proyectos. Por ello, las delegaban en asociaciones que actuaban como agentes de su creatividad.
Sin embargo,recientemente, y como tenían que depender de otros, aumenta el número de artistas que está creando sus propias asociaciones (microestructuras) como una forma de recibir ayudas directamente, así otras organizaciones no tienen que actuar como intermediarias y son más independientes. Así, los artistas, además de desempeñar su actividad creativa, se han convertido en asistentes de producciones y realizan tareas administrativas.
La actividad estatal en el sector cultural se complementa con su partenariado con el sector independiente, lo que ha contribuido a dar visibilidad al Estado, al acercamiento al público y a un mayor dinamismo que la administración pública y local.
Las organizaciones independientes han desempeñado un papel crucial en la última década. Complementan las competencias de la administración local proponiendo proyectos para comunidades y colegios así como prestando servicios a la sociedad. Con ello, la administración consigue visibilidad y las estructuras independientes tienen la oportunidad de poner en marcha sus proyectos.
Muchos políticos locales han comprendido que las actividades culturales refuerzan su perfil político. Como consecuencia, la cooperación con artistas y programadores ha aumentado de forma constante desde los años 90. Pese a ello, la creciente deuda de la administración local supone un paso hacia atrás y la presión gubernamental sobre el control financiero ha obstaculizado esta inversión.
Creación de redes
Con la ayuda de la financiación europea el Estado, la administración local y las estructuras independientes han inaugurado desde 1999 unos 35 nuevos espacios culturales. Esto formaba parte de un amplio programa del primer Ministerio de Cultura, llamado Red de Teatros, que incluía tanto la rehabilitación de antiguos teatros como la construcción de otros nuevos. A cambio de la aportación de contenidos, las organizaciones independientes o semiindependientes (algunas de las cuales son financiadas por la administración local) conseguirán cierto control sobre estos nuevos espacios culturales. Aunque esto es muy positivo, también supone un reto difícil porque los edificios y equipos suponen un elevado coste de mantenimiento y de recursos humanos, y tienden a absorber una gran parte de los recursos disponibles. No es posible suministrar con regularidad un buen programa sin un presupuesto sostenible.
No hay duda de que el sector independiente se ha “reinventado” a sí mismo en los últimos diez años, diversificando sus actividades, conectando con un público más amplio y multiplicando sus servicios (incrementando estructuras en las áreas de la música, el teatro y la danza).
La cooperación con otras organizaciones nacionales e internacionales también parece ser una solución a los presupuestos limitados para la creación, promoción y representación en el sector cultural. Compartiendo presupuestos y recursos humanos, descentralizando medios y creando una programación en red, la cooperación actúa como un catalizador para el desarrollo de la cultura que permite un aumento de la oferta cultural para un público más exigente. Los profesionales del sector también se han enriquecido gracias al incremento de su movilidad.
Aunque la generación de mentores institucionales que contribuyeron al desarrollo de la cultura adquirió experiencia y conocimientos mediante la formación profesional –por ejemplo, a través de la asociación sin ánimo de lucro Zé dos Bois (ZDB) y O Espaço do Tempo–, algunos agentes clave están asistiendo a cursos en la actualidad. Esta es una tendencia particular surgida a raíz de la financiación europea para Lisboa, Capital Europea de la Cultura en 1994, donde se manifestó la necesidad de mejorar la especialización. Hoy en día, hay conciencia de que las cualificaciones y la experiencia son esenciales para el desarrollo del sector cultural.
Conclusión
A pesar del hecho de que la industria cultural ha recibido una mayor valoración como agente económico en los últimos años (algunas empresas invierten en actividades culturales para obtener beneficios y hay una creciente especialización en el sector, con un mayor número de cursos y formación), el esfuerzo del sector independiente por ser flexible y adaptable no ha demostrado ser provechoso para las condiciones laborales o la estabilidad del sector cultural.
En algunas organizaciones, los voluntarios constituyen el grueso de los colaboradores. No hay presupuesto para personal, por lo que el recurso a los voluntarios disminuye los gastos fijos. No obstante, la mayoría de estos voluntarios son jóvenes, carecen de experiencia y no están cualificados para el trabajo, sobre todo en el caso de organizaciones gestionadas a nivel local, lo cual revela un grado de amateurismo.
Sólo algunos profesionales del sector cultural han logrado cierto nivel de estabilidad. La mayoría trabaja como profesionales independientes y el desempleo temporal es algo habitual. De hecho, hay dos mundos diferentes: uno cualificado y con experiencia y otro no cualificado.
El consumo de productos culturales aumenta y se valora la cultura, pero la situación en Portugal respecto al sector cultural sigue estando muy por detrás en comparación con otros países europeos. Por otra parte, los últimos diez años han puesto de manifiesto que se ha producido un enorme cambio en el sector cultural. Los grandes eventos (como la Expo y las capitales culturales) y un enfoque cambiante hacia la producción, el consumo así como la concienciación cultural es un paso positivo y prometedor.
Bibliografía/referencias:
Documentos:
- “Entidades Culturais e Artísticas em Portugal”, Rui Telmo Gomes, Vanda Lourenço, Teresa Duarte Martinho, Observatório das Actividades Culturais (Observatorio de Actividades Culturales), 2006;
- GAVE “Guia das Artes Visuais e do Espectáculo”, Miguel Abreu, Conceição Amaral, Miguel Amado, Otelo Lapa, Rita Sousa Guerreiro e Sónia Monteiro, Instituto das Artes /Ministério da Cultura (Instituto de las Artes/Ministerio de Cultura), 2006;
Sitios web:
- Ministério da Cultura (Ministerio de Cultura), http://www.min-cultura.pt
- Observatório das Actividades Culturais (Observatorio de Actividades Culturales),http://www.oac.pt
- Insituto Camões, http://www.instituto-camoes.pt
http://www.instituto-camoes.pt/oinstituto.htm
- Políticas Culturales, http://culturalpolicies.net – Perfiles de Países, Portugal, capítulo 5.1.1
- Europa – Gateway to the European Union, http://europa.eu.int/comm/culture/eac/sources_info/pdf-word/annex1national_reports3pdf
[1]Artículo 78. (Versión completa disponible en www.culturalpolicies.net.)
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