
Comisariado por Ana Peraica
http://victims.labforculture.org
El proyecto Victims’ Symptom se centra en el concepto de la víctima, del modo en el que se utiliza a la práctica en la política y en el periodismo, pero también tal como se explora de forma teórica en victimología, pero también en el ámbito de los estudios culturales así como en psiquiatría y psicoterapia.
Examinando diferentes definiciones, incluyendo la autovictimización, “víctimas colaterales”, “víctimas ideales”, la burocracia de la muerte y el trastorno de estrés postraumático, pero también la “ingeniería cultural de víctimas”, el proyecto se adentra en nuestras ideas erróneas sobre víctimas ingeniadas culturalmente y víctimas reales.
Las obras de arte encargadas específicamente para este proyecto enfocan el tema de diferentes formas. En la obra de Mauricio Arango –Day After Day–, el público es capaz de examinar de forma crítica la producción geográfica y política de víctimas en las noticias. El proyecto de Andreja Kulunčić –Bad News– investiga y determina el papel de la víctima en las noticias en tres fases críticas procedentes de la psicoterapia clínica y con la ayuda de un psicoterapeuta: determinación, definición y (ciber)terapia. Por otra parte, Marko Peljhan en su proyecto Landscape 1995 reconstruye un caso específico de producción de noticias, el caso de la mayor masacre en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, Srebrenica, en la que las víctimas fueron utilizadas, pero no recibieron el apoyo de los medios de comunicación y que incluso algunos teóricos negaron.
También hay dos otras obras creadas antes de este proyecto, de las que se crearon nuevas versiones: una es un clásico de la historia del arte –Bringing War Home de Martha Rosler– y el otro un clásico de net.art, My boyfriend came back from the war de Olia Lialina. En la versión Web 2.0 de la obra de Lialina, el artista Alejandro Duque construirá un storyboard específico e individual de víctimas colaterales, con la ayuda de un psicoterapeuta, para demostrar que las víctimas no sólo son números, sino historias individuales.
Algunos textos críticos abordan estos temas directamente. Por ejemplo, Stevan Vuković escribe sobre testigos fiables (trastorno de estrés postraumático y víctima), confrontándonos de nuevo con la masacre de Srebrenica. Y, por su parte, la antigua comisaria del Khalil Sakakini Cultural Center de Ramala en Palestina, Adila Laïdi-Hanieh, reflexiona sobre cómo reconstruir una historia individual de la víctima, que en nuestra sociedad mediatizada es sólo un número.
Otros textos vinculan directamente este tema con las nuevas relaciones de los medios de comunicación con la víctima. Un artículo de Sezgin Boynik investiga de qué forma las redes de e-mailing de activistas influyeron en la escenificación artística de Kosovo a finales de los noventa, mientras que Geert Lovink aborda el blog como una terapia.
En la primavera de 2008, tendremos la oportunidad de comentar y debatir sobre estos textos en un debate en directo con sus autores.
En una serie de entrevistas realizadas a lo largo del proyecto Victims’ Symptom, se plantearon a varios especialistas cuestiones clave de la presentación de la comisaria:
¿Porqué los medios de comunicación prefieren hablar en términos de números de cuerpos, calculándolo morbosamente, con un aparente desinterés por el estatus de las víctimas? ¿Importan los números? ¿O cada pérdida es una?
¿Es realmente importante el número de víctimas transmitido por la “verdad hablante”de los medios de comunicación o perpetúa el mito mediático de que no se puede informar sobre pocas? ¿Quién saca provecho de la muerte? ¿Existe una burocracia de la muerte? ¿Cuál es el tipo de cambio dominante entre civiles y soldados, nuestras víctimas y sus víctimas?
¿Existe una producción cultural de víctimas que hace que no veamos las víctimas reales? ¿Somos capaces de ver lo que sucedió sólo después de un número suficiente de películas, novelas y tesis publicadas sobre masacres? ¿Es ético conseguir una tesis u otro grado académico con la masacre como tema? Además, ¿cómo puede ser que negar una masacre no conlleve ninguna consecuencia?
¿Estamos perdiendo nuestra capacidad de empatía? ¿Estamos victimizándonos a nosotros mismos? ¿Existe una terapia para un mundo así?
Mauricio Arango (Colombia/EEUU), Day After Day
Alejandro Duque (Colombia/Suiza), ¿QHQ? (¿Quién Hizo Qué A Quién?)
Andreja Kulunčić (Croacia), Bad News
Marko Peljhan (Eslovenia), Landscape 1995 – pokrajina 1995 (Un proyecto de la “resolution series”)
Martha Rosler (EEUU), Bringing War Home (versión Web 2.0)
Ir a las descripciones de las obras de arte y las biografías de todos los artistas.
Sezgin Boynik (Kosovo), Forces of trauma
Adila Laïdi-Hanieh (Palestina), Regarding One's Pain: The 100 Shaheed-100 Lives Memorial Exhibition
Geert Lovink (Países Bajos), Blogs as Self-Management Tools
Stevan Vuković (Serbia), Niemand zeugt für den Zeugen (La “paradoja de Levi”, representación cultural y política de las víctimas y el problema secundario del testigo, de Auschwitz a Srebrenica)
Ir a las descripciones de los textos y las biografías de todos los teóricos.
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